Parece que el mundo se haya parado, ¿verdad?
No es cierto.
Al menos no para el refugio, más bien todo lo contrario.
Las cosas se han complicado bastante, pero aquí NO se para.
Rescatar animales, no es una labor que se pueda parar, ni queremos tampoco, no podemos dar la espalda a un animal en apuros.
Para nosotros no hay fallas, ni pascua, nunca hay vacaciones y claro está, tampoco hay cuarentena.
Hay que seguir día a día atendiendo a los más desvalidos, que no son pocos y su número crece por momentos.
No queda otra que apretar los puños, (incluso arriesgando nuestra salud) y salir de casa porque ellos necesitan atención DIARIA.
Algunos se rescatan al límite, la mayoría necesitan atención veterinaria urgente, con lo cual, se incrementa nuestra ya elevadísima deuda veterinaria, otros, desgraciadamente no lo consiguen y mueren al poco de ser rescatados.
Esta crisis nos impide en gran manera cualquier posibilidad de recaudar dinero con mercadillos, rifas, huchas, recogida de alimentos.
A día de hoy, tenemos 55 perros y 96 gatos ya rescatados bajo techo, aparte atender varias colonias de gatos en la calle.
Una verdadera locura.
Las adopciones están paradas, aunque no es lo que más nos preocupa, ya que la mayoría de personas, lo que busca adoptar son cachorros y a los adultos nadie los quiere y mucho menos los viejitos o enfermos crónicos.
Cuando los rescatamos, somos conscientes de que la mayoría, jamás encontrarán un hogar, pero justo esos, son los que más nos necesitan.
Sabemos que son malos tiempos para todo el mundo, pero no podemos hacer esto solos sin ayudas de ningún tipo.
Se derrumban nuestros ánimos tan solo de pensar que no podemos seguir cubriendo sus necesidades esenciales.
Por favor, no queremos aplausos ni felicitaciones, necesitamos ayuda real, un poco de cada uno, como siempre hace que las complicaciones se disipen, o al menos, sean más llevaderas.